

Este Villanovense tiene ángel y se apellida Pajuelo. Los serones han arrancado 2023 con pleno de victorias, tres de tres, y su capitán está siendo protagonista en lo que bien podría ser su segunda juventud. A sus 35 años, Ángel Pajuelo tiene ya casi tatuado en la piel el brazalete de capitán de 'su' Villanovense, equipo con el que debutó a los 16 años tras haber crecido en su cantera. Hace tiempo que puede decir aquello de que lleva media vida vistiendo esta camiseta que ha sudado, también ensangrentado y utilizado como paño de lágrimas; pero besarse el escudo en una celebración, eso había ocurrido pocas veces. No por falta de ganas, sino por falta de goles. «Tampoco es lo mío», bromea tras recordarle que llevaba desde noviembre de 2018 sin ver portería en la categoría de bronce, «en Tercera sí que marqué algún gol».
Es cierto, no es lo suyo, pero lleva ya dos dianas en dos semanas. El capitán se ha vestido de '9' y José González 'Gus' lo celebra. «Me alegro mucho por él, porque es un chaval que quiere mucho al club, que lo demuestra diariamente y cuando hay un chico de la casa que lleva tantísimos años y le salen las cosas bien... Pues muy orgulloso por él», afirma el técnico serón del que dice «es el mejor capitán que puede tener el Villanovense».
Aunque curiosamente los caminos de Gus y Pajuelo ya se cruzaron hace 20 años. Fue de manera fugaz en la temporada 2003-2004, la del debut del hoy capitán que esa temporada llegó a jugar tres partidos al lado del que ahora es su entrenador. «Vosotros lo veis fuera del vestuario, pero para el que lo ve en el vestuario es mejor capitán en el vestuario que fuera y mira que fuera es bueno», dice Gus.
Un amor por los colores que quiso ilustrar en la celebración de su primer gol de este 2023 contra el Alcorcón B. Jaleado por su afición, Pajuelo se agarró la camiseta y besó el escudo del que para él es su primer y único amor futbolístico. Siete días después, en ese mismo escenario, pero contra el Navalcarnero y contra todo pronóstico, el capitán mandaba al fondo de la red un centro de Tala. De nuevo, delirio de la grada, pero esta vez con una celebración casi de incredulidad porque, insiste, lo suyo no son los goles. «Bueno, es positivo, pero yo lo que valoro son los tres puntos», dice Pajuelo, que ejerce de capitán y barre para lo colectivo, «el equipo está consiguiendo esa racha de victorias que ojalá que no termine».
Dos goles que pasan a agrandar la leyenda del futbolista con más partidos en la historia del club serón. Su experiencia le hace mantener los pies en el suelo para lo que resta de temporada pese a esta buena racha del Villanovense. «Venimos de todo lo contrario, de estar más cerca de abajo que de arriba y sabemos lo difícil que es este grupo; al final las victorias ayudan a ese trabajo diario». Palabra de capitán.
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