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José Manuel Calderón, en el Palacio de Congresos de Villanueva de la Serena. SOL GÓMEZ
«Hay que seguir dando pasos, pero yo estoy muy orgulloso de Villanueva»

«Hay que seguir dando pasos, pero yo estoy muy orgulloso de Villanueva»

JOSÉ MANUEL CALDERÓN ·

Alejado de las canchas, el baloncestista más internacional sigue encajando tantos en otros sectores, donde el nombre de su ciudad siempre le acompaña

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Martes, 27 de julio 2021, 08:09

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Con solo decir su apellido es reconocible a nivel internacional, sin necesidad casi de mencionar el nombre de pila. Es uno de los villanovenses ilustres que ha sabido mantener los pies en el suelo, mientras su virtuosismo con el balón en la canasta se ha encargado de hacer que sea una leyenda del baloncesto.

José Manuel Calderón continúa ahora con otros proyectos como asesor en la empresa tecnológica Sngular y en el sindicato de jugadores de la NBA. Está estos días en Villanueva de la Serena, como cada verano, para disfrutar de sus lugares y de sus sabores favoritos.

-¿Cómo ha ido el Campus Calderón que terminó hace una semana?

Ha sido una edición con más tensión que nunca porque teníamos muchas ganas de volver y la gente también. Logramos las inscripciones de 85 niños en solo unos días, y ha habido menos gente porque queríamos un grupo más manejable. Pero era una responsabilidad grande para todos, aunque ha salido muy bien y los niños se lo han pasado en grande y los padres han conectado también estupendamente.

-¿Le habría gustado tener a alguien de referencia en sus actividades de baloncesto de pequeño?

Mi padre me llevaba a Málaga, y tener a alguien conocido es positivo. En aquel entonces estaban Fernando Romay y Rafael Vecina. Venían un día, firmaban y echaban la mañana con nosotros. Este año no hemos podido tener a ninguna figura invitada y he estado solo yo, pero siempre ayuda tener a algún jugador de referencia.

-Si no hubiera sido jugador de baloncesto, ¿qué le habría gustado ser?

Yo comencé a estudiar Publicidad y Relaciones Públicas y lo dejé, pero ahora no sé por qué lo empecé, la verdad. Pero por como soy, creo que hubiera sido profesor o entrenador porque me gusta trabajar con los niños. Y de hecho, ahora lo hago casi sin querer, a través de los proyectos de la Fundación. Además, aunque no lo hago yo directamente, se imparten aquí en Villanueva clases particulares de refuerzo; hace poco hemos montado el Aula Conecta para fomentar la formación tecnológica; hemos apoyado la creación de la Sala Multisectorial de Inclusives, etc. De hecho, las actividades que hacemos son cada vez más sociales que deportivas y creo que tienen mucho más impacto.

-¿Qué le ha enseñado la pandemia?

Cada uno ha aprendido cosas de esta situación y otros no lo han aprendido ni lo aprenderán nunca. Por eso muchas veces hay que centrarse en los niños, porque todo lo que aprendan de esta situación hoy sí que servirá para que cambien cosas en el futuro. Yo he aprendido a tener más paciencia y eso que soy un tío muy tranquilo. Estamos muy acostumbrados a tener un calendario y una fecha límite que te hace organizarte, y aquí no la teníamos. Hay que tomarse las cosas con más calma.

-¿Estar sin salir de casa con tres niños le ha puesto a prueba esa paciencia?

Que va, yo he estado encantado porque esa era una de las cosas por las que decido retirarme y no jugar un año más, porque en la balanza pasaba más mi familia. Estoy encantado de pasar tiempo con mis niños, ha sido perfecto, porque he estado con ellos todo el tiempo que no podía antes por torneos, partidos, juegos olímpicos. La ventaja es que nosotros nunca hemos tenido un confinamiento en el que no podíamos salir de casa, aunque no podíamos juntarnos con otras familias, por lo que la sensación de estar encerrados no la hemos tenido.

-Decidió retirarse cuatro meses de que empezara la pandemia. De no ser así, habría estado parado mucho tiempo...

Hubiera sido un año complicado porque yo sé cómo lo han pasado los jugadores en este tiempo. No soy de pensar en el qué hubiera pasado si no hubiera hecho esto o lo otro, porque creo que las decisiones se toman y hay que ir adelante. Pero es verdad que me ha hecho ver directamente en ellos qué es eso de no viajar nada o tener que adaptarse a un cambio radical en la rutina.

José Manuel Calderón pasa el verano en su ciudad natal, Villanueva de la Serena.
José Manuel Calderón pasa el verano en su ciudad natal, Villanueva de la Serena. S. GÓMEZ

-¿Cuál es el mejor recuerdo de su carrera?

Lo mejor son los amigos que dejo, y ningún enemigo. El baloncesto me ha dado casi todas las relaciones actuales que tengo y es un recuerdo único. He tenido oportunidades que de otra forma no tendría, como es viajar a muchos sitios y ganar muchas cosas. El Mundial de Japón fue muy importante porque fue la primera vez que ganó la selección y puso de manifiesto que éramos capaces de hacer cosas grandes, pero también el debut en la ACB o en la NBA. Y sobre todo, me quedo con la gente que he compartido pista, tanto de compañeros como de rivales, que son leyendas. Eso sí, lo que se echa de menos es estar en el vestuario, que es donde hemos pasado muchas risas y muchas lágrimas. Tu equipo al final es tu familia por las horas que pasas con ellos.

-¿Te plantea ser entrenador?

No me lo planteo de forma profesional. Me retiro por tiempo, por flexibilidad, por tener tiempo para dedicar a mi familia y a otros proyectos. El entrenador es el primero que llega y el último que se va. Llegas a casa y analizas el partido anterior y preparas el siguiente. Es difícil desconectar. No era para mí en este momento. No sé si cuando pasen 10 o 15 años, que mis hijos sean mayores me picará el gusanillo, pero lo veo complicado.

-¿Si llegara una buena oferta, no solo económica, se plantea volver a la cancha?

Tomé la decisión de retirarme en firme y en aquel momento las ofertas que tenía no me llamaban tanto la atención. Además, me llegó la oferta de la Asociación de jugadores y, aunque estoy muy bien físicamente para jugar de nuevo, no voy a volver.

-¿Qué hace para mantenerte en forma?

Juego poco al baloncesto, la verdad. Sí que antes de la pandemia jugábamos las típicas pachangas a veces con gente de la oficina. Pero después se limita casi todo al gimnasio, haciendo algo de cardio y pesas.

-Vuelve cada verano a tu ciudad, pero ¿qué echa de menos de Villanueva cuando estás lejos?

Villanueva es nuestra central en verano y desde aquí nos movemos a donde sea. Aquí desconecto mucho y es la tranquilidad de estar en casa. También para mi mujer y mis hijos ver a la familia, hermanos, primos es algo que esperan cada año. De hecho, mis tres hijos han nacido aquí en el Hospital Don Benito-Villanueva, aunque no ha sido algo programado, pero para mí era muy importante que fueran villanovenses.

-¿Les gusta el baloncesto?

Manuel, que es el mayor con 11 años es el que más practica, y Jaime de 9 se ha venido este año conmigo al Campus. Y luego, al pequeño, Gonzalo, de 7 años, también parece que le gusta.

-¿Quisiera que siguieran sus pasos?

Sinceramente, me da igual. Me gustaría que hicieran deporte, pero no me refiero ya a algo profesional, pero yo les apoyaré lo máximo en lo que sea. No tendrán ninguna presión de sus padres en ese sentido. No quiero involucrarme mucho en sus decisiones.

José Manuel Calderón con traje regional de niño, y tras su paso por el concurso Mask Singer.
José Manuel Calderón con traje regional de niño, y tras su paso por el concurso Mask Singer. HOY

-No conocíamos su faceta como cantante y bailarín que hemos visto en el programa Mask Singer: Adivina quién canta...

Nunca se me hubiera ocurrido ir a su programa para cantar o bailar porque esos talentos no me los dieron. Al principio me sorprendió la propuesta, pero lo vi con mi equipo y con mi mujer, y vi que era interesante y podía ser divertido. Ellos me animaron a hacer algo diferente y me acabaron convenciendo. Me vine de Nueva York para grabar unos días y ha sido algo increíble. Y ahora estoy descubriendo quiénes eran el resto de compañeros con los que competía, porque allí ibas con caretas y completamente tapado desde que salías del hotel hasta la grabación, para que ni entre nosotros nos conociéramos. Nos saludábamos por los pasillos, pero sin saber quiénes éramos, ni el resto del equipo de grabación, ni siquiera el presentador Arturo Valls. Además, no podía decir nada a mi familia ni amigos, solo lo sabía mi mujer.

Me he dado cuenta después, viendo el programa, que en mi grupo estaba Mar Flores o Esperanza Aguirre que grababan conmigo, sin yo saberlo. Fue muy divertido, pero la experiencia no he podido empezar a contarla hasta que no se ha emitido. Lo que sí tengo muy claro es que no me puedo dedicar ni a cantar ni a bailar.

-Hace poco ha vuelto a ser protagonista la tortilla de patatas en Villanueva. ¿Presume de ello fuera?

Cada vez que sale el tema de la tortilla explico que se inventó en mi pueblo y muchos no se lo creen. Es otro motivo más para hablar de nuestra región y para animar a visitarla. Además de que me encanta la tortilla de patatas. Puedo vivir a base de ella, y gazpacho, ensaladilla rusa y croquetas.

-¿Cómo nota que ha cambiado Villanueva?

Va creciendo y va mejorando. Siempre los avances más visibles, van por rachas o por periodos, y yo veo mi pueblo cada año, por lo que sigo de cerca ese avance. Pero, por ejemplo, quién nos iba a decir que hace unos años íbamos a estar en un edificio tan moderno como este Palacio de Congresos. Podría estar en cualquier sitio de España y la gente estaría alucinando. Hay que dar muchos pasos aún, pero estoy muy orgulloso de Villanueva.

-¿Qué recuerdos tiene de su Santiaguito de pequeño, ahora que acaba de finalizar?

Recuerdo ir con mis padres a los cacharritos, comerme unos pinchos y luego unos churros. Luego, cuando empiezas a hacerte mayor, recuerdo las casetas y también bailar, que en aquella época hasta bailaba. Luego se perdió ese talento, si es que alguna vez lo hubo, y no ha vuelto hasta Mask Singer. Y cada verano llevo a mis hijos a Santiaguito a dar una vuelta y lo pasan fenomenal.

-¿Cuál es su lugar favorito de Villanueva?

Mi casa y estar con los míos, pero también salir con los amigos a una terraza cualquier, por ejemplo. También te diría que el Pabellón Deportivo que lleva mi nombre y que tantas horas he pasado en él entrenando y jugando. Y por lo que representa, hay que mencionar también la Plaza de España, que ha quedado muy bonita.

-¿Cuál es la comida de suu madre que tanto echa de menos?

Me acuerdo muchas veces de cuando nos íbamos a la Jira en Semana Santa y mi madre hacía los filetes empanados, la tortilla y los repápalos. O también me encantaba un escabeche que hacía mi abuela, y sus mangas de gitana. Hace algún tiempo que no pruebo muchas de estas cosas.

-¿Se plantea volver a España en algún momento?

Sí, en algún momento daremos el paso. Es verdad, que con los niños ahora estoy contento de que sean bilingües y además también están aprendiendo francés y es una oportunidad para ellos. Cuando sean más mayores y no tengan tanta necesidad de estar con nosotros, Ana y yo nos plantearemos regresar, aunque sin fecha puesta.

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