«Quería representar esa soledad interior que todos sentimos ante una pérdida»
Daniel Miranda explica la inspiración para su cartel de Semana Santa realizado a grafito y carboncillo
«Mi intención era representar esa soledad interior que todos sentimos cuando, por desgracia, nos enfrentamos a una pérdida». Así explica Daniel Miranda la imagen creada para ilustrar el cartel de la Semana Santa 2026 de Villanueva de la Serena.
El artista utilizó para ello la técnica del realismo a grafito y carboncillo. «Esto, al principio, me generaba cierta inseguridad al ver otros carteles de distintas ciudades llenos de tonalidades», argumenta sobre este proceso creativo en el que, al final, optó por esa ausencia de color. «Lo importante era confiar en lo que sé hacer y en mi manera de expresarme», sostiene.
Según relata, el trabajo comenzó con una profunda investigación histórica y fotográfica sobre la Virgen de la Soledad, que debía ser protagonista del cartel por las bases propuestas para el concurso por parte de la Junta de Cofradías. La palabra que surgió de esas indagaciones fue 'silencio'.
La forma de afrontar la pérdida, en silencio y en soledad sirvió de inspiración. «Ese momento en el que todo parece detenerse, donde el tiempo queda en suspenso y la mente, confusa, busca respuestas o se agarra a una esperanza que a veces parece imposible», cuenta.
Descartó representar a La Soledad vestida como cuando sale en procesión. Y optó por una representación de cómo permanece el resto del año en su capilla, «en un ambiente más íntimo y cercano, como si estuviera en casa».
Para reforzar ese sentimiento, explica, utilizó el propio título como base de la composición, «donde Jesús descansa ya sin vida, haciendo un guiño simbólico a que también descansa sobre Villanueva de la Serena». Por eso, bajo la Virgen, también incluyó el paso del Santo Entierro.
Todo envuelto en un fondo donde se distingue la iglesia de la Asunción, destacando la cruz y la veleta que forman parte de su identidad. Un cielo lleno de estrellas, veinte en total, »y no es casualidad». El número 20 es el de su casa, «una referencia directa a mi familia, que es quien me permite muchas veces sacar un rato más para dedicarlo a esto». Tres de esas estrellas están más juntas y brillan con más intensidad; «no para destacar, sino porque, aunque ya no estén, siguen muy presentes».
Y, para cerrar la escena, unos nazarenos aparecen entre la oscuridad acompañando a la Virgen, «creando así un recorrido visual dentro del propio cartel y guiando la mirada a través de la obra».
Por último, agradece al jurado por haber seleccionado su obra para ilustrar el cartel.