La reformada capilla de Santa Isabel en Villanueva de la Serena. / s. gómez

La reformada capilla de Santa Isabel, premiada por la Unesco

En 2019 fue recuperada, al encontrarse en un estado ruinoso, para ser convertida en un centro cultural y social.

Soledad Gómez
SOLEDAD GÓMEZ

Construida en el año 1893, la capilla de Santa Isabel había ido deteriorándose con el paso de los años, hasta peligrar la propia infraestructura. De ahí que, el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena decidiera en 2019 emprender su rehabilitación con la intención de darle un nuevo uso cultural y social. Unas obras que han dado como resultado un nuevo espacio que lleva el nombre de Centro Social Doña Joaquina Ruiz Casco. Maestra.

Ello ha servido para que se fije en él la Unesco, que anualmente entrega su Premio Comunidad Sostenible Unesco-Extremadura 2021. Según indican desde el Consistorio, la recuperación, rehabilitación, puesta en valor y convertirlo en un espacio para ser vivido por los ciudadanos son los aspectos que el jurado ha valorado a la hora de premiar el trabajo realizado en la antigua capilla.

El premio fue fallado este miércoles en las XI Jornadas sobre sostenibilidad, donde concurrían, además del edificio villanovense, la mormentera de Alcántara, en Valencia de Alcántara, y Piornal, un pueblo…un museo. Los aspirantes han defendido sus candidaturas por videoconferencia.

Se trata de un reconocimiento que supone «emplear el distintivo de la Unesco durante todo un año», y que pone en valor el trabajo que se ha llevado a cabo en esta construcción religiosa que durante años estuvo abandonada y en estado ruinoso.

Para acometer la recuperación se firmó un convenio con el Arzobispado de Mérida-Badajoz. Asimismo, también fue acondicionado el entorno que rodea el edificio, con zona ajardinada, bancos y farolas. Todo ello, con la sostenibilidad como premisa por los materiales y elementos empleados en el proceso de rehabilitación, señalan.

La capilla se encontraba originariamente adosada al antiguo cementerio parroquial de Villanueva, hoy desaparecido. El edificio fue encargado por un matrimonio villanovense formado por Julián Escribano y Ana Montero, para honrar la memoria de su joven hija fallecida, tal y como reza en la placa de bronce colgada en el frontal del edificio. La capilla fue advocada a Santa Isabel, el nombre de su difunta hija.